domingo, 8 de mayo de 2022

"La carne", de Rosa Montero


Cae en mis manos una novela de Rosa Montero y la leo en un santiamén. Se titula La carne y la publicó en 2016. 

«La vida es un pequeño espacio de luz entre dos nostalgias: la de lo que aún no has vivido y la de lo que ya no vas a poder vivir: Y el momento justo de la acción es tan confuso, tan resbaladizo y tan efímero que lo desperdicias mirando con aturdimiento alrededor»

Con estos mimbres comienza esta novela. Narrada en tercera persona, nos presenta la historia una mujer acomodada que ronda los sesenta, soltera, sin hijos, con una vida social y laboral interesante, que se enamora de un hombre mucho más joven que ella, un gigoló ruso al que recurre de vez en cuando para cubrir sus necesidades afectivas. Se llama Soledad Alegre. El nombre es un reflejo de su personalidad y de su vida. Lo mismo ocurre con el de su hermana gemela, Dolores Alegre, internada en un centro psiquiátrico. Soledad lucha porque su apellido se imponga en su vida, al contrario que su hermana ya rendida a su nombre.  

La tensión de la novela gira en torno a las sospechosas intenciones de Adam, el ruso veinteañero al que Soledad sucumbe, como le pasara a Aschembach con el joven Tadzio en La muerte en Venecia. «Aschembach ha sacrificado por Tadzio todo su prestigio, su carrera, su reputación. Incluso el respeto que se tenía a sí mismo, sólo por poder atisbar su belleza, sólo porque lo ama», le cuenta Soledad a Adam hablándole de lo que le está ocurriendo a ella. 

La historia principal tiene gancho e intriga, pero casi me parecen más interesantes los caminos secundarios que recorre la novela en forma de breves retazos biográficos de personajes reales como Philip K. Dick, Mark Twain o María Lejárraga, o inventados como Josefina Aznárez, en un ejercicio propio del mejor Bolaño. Estas breves pinceladas están relacionadas con la vida de la protagonista y con la exposición—La galería de los malditos— que organiza en la Biblioteca Nacional. Estas digresiones del narrador restan ritmo a la novela, pero al mismo tiempo le aportan frondosidad a la historia principal. A mí me gustan estos ejercicios metaliterarios (incluso aparece la propia Rosa Montero entrevistando a Soledad Alegre con motivo de la exposición), aunque imagino que otros lectores lo verán como hojarasca que hay que barrer rápidamente para llegar al desenlace.

La carne es una novela breve en la que Rosa Montero demuestra su inteligencia y su talento en cada frase y en cada párrafo. Es una novela que aborda temas universales como el paso del tiempo, el amor, la enfermedad, la vejez, la soledad. Puede que no sea su novela más redonda pero se lee muy bien. 

«Había llegado a esa edad en la que su biografía era irreversible. Ya no podría hacer otra cosa con su vida. Ah, si hubiera sabido que iba a ser vieja y que se iba a morir, habría vivido de otra manera. Pero antes lo ignoraba. Es decir, nunca lo supo de esta modo verdadero e irremediable. Y ahora ya era tarde» (p. 187)