Leo la estupenda entrada que hace un mes publicó Ana en su blog Cuéntame algo… mejor escríbemelo sobre Un hombre en la oscuridad de Paul Auster. Es un libro que leí hace tiempo y me dejó buenas sensaciones, pero no recuerdo bien el argumento. Busco en mis cuadernos porque sé que tomé algunas notas. Finalmente aparecen. Me sorprende la fecha. Enero de 2009. Hace justamente diez años, poco después de que saliera publicada. Pensaba que no hacía tanto tiempo. Es algo que me ocurre con muchas novelas. Me cuesta situarlas cronológicamente, están descontextualizadas de mi tiempo.
«Estoy solo en la
oscuridad, dándole vueltas al mundo en la cabeza mientras paso otra noche de
insomnio, otra noche en blanco en la gran desolación americana. Arriba, mi hija
y mi nieta están cada una en s habitación, también solas: mi hija única,
Miriam, de cuarenta y siete años, que se acuesta sola desde hace cinco, y
Katya, de veintitrés, hija única de Miriam, que antes dormía con un joven
llamado Titus Small, pero ahora Titus ha muerto, y mi nieta duerme sola con el
corazón destrozado»
El escritor neoyorkino
es perfectamente reconocible, lo cual que se agradece.
El protagonista de la novela es un escritor de setenta y dos años que acaba de salir del hospital. Vive con su hija y su nieta. Ambas han perdido a sus respectivas parejas hace relativamente poco tiempo, por lo que una inmensa tristeza embarga los días de la casa en la que viven. Para distraerse, el protagonista, cuyo nombre inicialmente desconocemos (es el hombre en la oscuridad), inventa historias que no escribe. Las imagina, y el lector sabe lo que se cuece en su cabeza. Su última invención la sitúa en Estados Unidos tras las últimas elecciones presidenciales, en las que George W. Bush Junior es reelegido presidente. El Estado de Nueva York no acepta unos resultados que considera fraudulentos por lo que se declara Estado independiente, camino que siguen otros Estados. El Gobierno Federal de Bush no acepta la secesión por lo que comienza una guerra civil que ya dura tres años. Las Torres Gemelas no han sido derribadas. Afganistán e Irak no han sido invadidos. La Historia cambia en la mente del protagonista. En este contexto, de repente, un tipo llamado Owen Brick aparece en el fondo de un foso. El nombre nos remite sospechosamente al protagonista ficticio de La noche del oráculo, llamado Nick Bowen, cuyos días acabarán también bajo tierra en el bunker de las guías telefónicas. Paul Auster reciclando historias y personajes.
El protagonista de la novela es un escritor de setenta y dos años que acaba de salir del hospital. Vive con su hija y su nieta. Ambas han perdido a sus respectivas parejas hace relativamente poco tiempo, por lo que una inmensa tristeza embarga los días de la casa en la que viven. Para distraerse, el protagonista, cuyo nombre inicialmente desconocemos (es el hombre en la oscuridad), inventa historias que no escribe. Las imagina, y el lector sabe lo que se cuece en su cabeza. Su última invención la sitúa en Estados Unidos tras las últimas elecciones presidenciales, en las que George W. Bush Junior es reelegido presidente. El Estado de Nueva York no acepta unos resultados que considera fraudulentos por lo que se declara Estado independiente, camino que siguen otros Estados. El Gobierno Federal de Bush no acepta la secesión por lo que comienza una guerra civil que ya dura tres años. Las Torres Gemelas no han sido derribadas. Afganistán e Irak no han sido invadidos. La Historia cambia en la mente del protagonista. En este contexto, de repente, un tipo llamado Owen Brick aparece en el fondo de un foso. El nombre nos remite sospechosamente al protagonista ficticio de La noche del oráculo, llamado Nick Bowen, cuyos días acabarán también bajo tierra en el bunker de las guías telefónicas. Paul Auster reciclando historias y personajes.
Owen Brick aparece
desconcertado pues la noche anterior había dormido tranquilamente en casa junto
a su esposa Flora. Su mundo ha cambiado.
Sale del hoyo y
le encomiendan una misión. Debe acabar con la guerra, y para hacerlo tiene que
asesinar a quien en esos momentos está imaginando tal guerra, es decir, debe
acabar con la vida del hombre de la oscuridad, August Brill, el escritor que no
escribe, que ha sufrido un accidente y que vive con su hija y su nieta. Para eso, debe regresar a su mundo, al mundo en el que la Torres Gemelas han
sido derribadas y Afganistán e Irak invadidos.
Paul Auster juega
con la idea de Giordano Bruno de que
si Dios en infinito, y sus poderes infinitos, entonces debe de haber un número
infinito de mundos.
«No hay una sola
realidad, cabo. [le dice un militar a Owen] Existen múltiples realidades. No
hay un único mundo. Sino muchos mundos, y todos discurren en paralelo, mundos y
antimundos, mundos y sombras de mundos, y cada uno de ellos lo sueña, lo
imagina y lo escribe alguien en otro mundo. Cada mundo es la creación mental de
un individuo» (p.83)
El narrador y
protagonista, August Brill, además de imaginar esa Historia alternativa de los
Estados Unidos, se dedica a ver películas junto a su nieta y a comentarlas. De
entre ellas destacan El ladrón de
bicicletas, Cuentos de Tokio, La gran ilusión o El mundo de Apu.
De manera que
Paul Auster despliega dos niveles narrativos, uno ficticio y otro real,
que se tocan en el personaje de August Brill, el insomne inventor de historias. Por un lado la realidad paralela inventada por Brill, narrada en
tercera persona, a la que ha ido a parar Owen Brick.
Por otro, la
historia de la vida familiar en primera persona. La suya con su esposa Sonia,
la de su hija Miriam, y la de Katya y su novio, Titus Small, un joven escritor
en ciernes que decide enrolarse en el ejército para ir a la Guerra de Irak, «para
experimentar algo que no tiene nada que ver conmigo. Para estar en este podrido
mundo y descubrir lo que se siente formando parte de la historia» (p.199)
La novela atrapa
desde el principio. La idea de los mundos paralelos es buena. Me recuerda a Niebla de Unamuno. Auster mantiene la
tensión hasta aproximadamente la mitad de la novela. Después se va desinflando
porque uno de los dos mundos entra en vía muerta. Esperaba otro desenlace con la
historia de Owen Brick. Uno más austeriano, más
atrevido, más del estilo de la Trilogía
de Nueva York.
A pesar de todo me gusta comenzar el año con Paul Auster.
A pesar de todo me gusta comenzar el año con Paul Auster.