lunes, 25 de junio de 2018

El mundo según Garp, de John Irving



«Jenny Fields, la madre de Garp, fue arrestada en Boston en 1942, por herir a un hombre en el cine. El hecho ocurrió poco después del bombardeo de Pearl Harbour. Entonces la gente se mostraba tolerante con los soldados, porque, de pronto, todos eran soldados, pero Jenny Fields seguía firme en su intolerancia respecto al comportamiento de los hombres en general y de los soldados en particular. En el cine tuvo que cambiar tres veces de asiento, pero en todas ocasiones el soldado volvió a cercarse a ella, hasta que quedó sentada contra la mohosa pared, detrás de una columna que apenas permitía ver el noticiario y decidió que no volverá a levantarse y cambiar de sitio. El soldado apareció a su lado una vez más».

Así comienza El mundo según Garp de John Irving, una novela que no se detiene ni un segundo en elucubraciones existenciales. Es rápida, divertida e inteligente. Repleta de giros inesperados, se hace corta a pesar de sus quinientas páginas.
Desde la primera línea, los personajes van creciendo hasta formar parte de un todo con vida propia. Jenny, Garp, Helen, Duncan, Walt, Roberta, y multitud de personajes y de situaciones, muchas veces disparatadas, recorren la novela cuyo trasfondo es la creación literaria. Jenny Fields se hace célebre gracias a la publicación de su autobiografía; su hijo Garp logra escribir un relato y tres novelas, una de las cuales, precisamente la peor, lo hace rico y famoso. Helen es profesora de literatura y lectora insaciable…

La lucha de una madre soltera por sobrevivir en los Estados Unidos de la segunda posguerra mundial, el amor, la lealtad o el paso de la adolescencia al mundo adulto son algunos de los temas de la novela. Sin embargo, en mi opinión, el tema fundamental es el trabajo del escritor que recorre de manera transversal toda la narración. Irving se atreve a incluir el primer relato de Garp, que a la postre será su mejor obra. Lo mismo hace con el primer capítulo de la novela que lo hará célebre. De manera que el lector puede observar los elementos biográficos que Garp transforma en ficción. Podríamos pensar que John Irving hace lo propio con sus novelas. El narrador, en tercera persona, hace las veces de crítico literario con los relatos que que escriben sus propios personajes, convirtiendo El mundo según Garp en una especie de manual de escritura creativa.

«La historia de una ciudad es como la historia de una familia: hay intimidad e incluso afecto, pero finalmente la muerte separa a todos de cada uno de los demás. Sólo la intensidad de la memoria mantiene al muerto vivo para siempre; la tarea del escritor consiste en imaginarlo todo de un modo tan personal que la ficción es vivida como nuestros recuerdos reales» (p.146)


 John Irving es un escritor de personajes: Jenny y su hijo Garp son memorables. Jenny es enfermera en una escuela privada (sus padres la desheredan precisamente por hacerse enfermera) y madre soltera. En la escuela cría a su hijo Garp hasta que éste se gradúa y toma la decisión de ser escritor. Jenny, lectora voraz, decide apoyarlo al máximo en dicha tarea. De modo que prepara las maletas para acompañarlo cuando Garp, haciendo caso del consejo de su profesor de literatura, se marcha a vivir a Europa. Corren los primeros años sesenta y la ciudad elegida es Viena, ciudad en la que Jenny también se inicia en el mundo de la escritura.

«Aunque Jenny Field se sentaba todos los días ante la máquina de escribir, no sabía cómo hacerlo. Aunque escribía—físicamente—, no disfrutaba leyendo lo que había escrito. Trataba de recordar las cosas buenas que había leído y de saber en qué se diferenciaban de su primer intento de borrador. Ella había empezado sencillamente, por el principio, «Nací», etcétera. «Mis padres quería que siguiera en Wellesley, pero…». Y por supuesto; «Decidí que quería tener un hijo mío y finalmente lo logré de la siguiente forma…». Pero Jenny había leído novelas lo bastante buenas para saber que la suya “no sonaba” como las buenas novelas de su memoria. Se preguntó qué andaba mal y a menudo enviaba a Garp de compras a las pocas librerías que vendían libros en inglés. Quería estudiar más atentamente los comienzos de los libros; en poco tiempo escribió más de trescientas páginas mecanografiadas, pero sintió que su libro todavía no había empezado» (p. 108).

El mundo según Garp de John Irving es un libro que, si estás al borde del divorcio por culpa de Joyce, te reconcilia con la lectura.

Traducción de Iris Menéndez

                                                     Van Morrison. Brown eyed girl



4 comentarios:

  1. He leído casi todas las novelas de John Irving. Me queda alguna de las primeras. Me parece un escritor excepcional.
    Curiosamente, lo conocí antes como guionista con su maravilloso y oscarizado guión para "Las normas de la casa de la sidra" basada en su novela "Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra".
    Lo primero que le leí fue "Una mujer difícil" y entre una cosa y otra, me enamoré del autor y hasta hoy. "El mundo según Garp" es una de sus novelas mejores, pero yo me quedo con "Última noche en Twister River". Para mí es una novela mágica.
    Me ha encantado leer tu reseña pues la novela le leí hace muchos años y recordaba casi solo lo mucho que me había gustado.
    Un beso.

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    1. Hola Rosa, estoy contigo en que es un escritor extraordinario.
      Di con él de pura casualidad, y sin referencias previas, comencé a leer "Una mujer difícil". Fue todo un descubrimiento. Me gustó, pero me ha gustado más "El mundo según Garp". Los personajes que dibuja son extraordinarios. Me recuerdan en cierto modo a los de Woody Allen.
      "Ultima noche en Twister River" no la he leído, pero me fío de tu criterio de gran lectora, y este verano va a ser una de mis lecturas.
      Un abrazo

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    2. Veo que empezamos a leerle con la misma novela. Es muy buena. Hay también una película, pero el guión no es suyo y, aunque no está mal, no tiene nada que comparar.
      Por cierto, es Twisted, no Twister. Me lié.
      Un beso.

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    3. Efectivamente, comenzamos por la misma novela, aunque me sacas unos cuantos kilómetros (de renglones) de distancia, porque solamente he leído dos de Irving. De las adaptaciones al cine sólo he visto "Las normas de la casa de la sidra", y me gustó, pero no puedo comparar porque no he leído el libro.
      Yo tampoco había caído en el detalle. Tiene más sentido el río sinuoso (o retorcido como dice el traductor de google) que el río tornado, aunque apuesto a que en Estados Unido hay algún río con ese nombre.
      Tomo nota de la corrección.
      Un beso.

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