Stoner es una novela extraordinaria, una obra maestra, de lo mejor que he leído en mucho tiempo. Me pregunto con cierto fastidio cómo se me había escapado esta novela, cómo he tardado tanto en hacerme con ella, cómo no la había leído antes. Me pregunto con impotencia cuántas novelas como Stoner se me habrán pasado. Me ocurre como al protagonista, William Stoner, quien «a veces, inmerso en sus libros, le venía a la cabeza la conciencia de todo lo que no sabía, de todo lo que no había leído y la serenidad con la que trabajaba se hacía trizas cuando caía en la cuenta del poco tiempo que tenía en la vida para leer tantas cosas, para aprender todo lo que tenía que saber» (p.29)
Conocí Stoner por casualidad hace un par de años, en un blog cuyo nombre no recuerdo. Tampoco recuerdo qué me llamó la atención de la reseña que leí, ni de qué modo pasó a esa lista imaginaria de lecturas pendientes. Tampoco sé qué misterioso mecanismo decidió que había llegado su momento. Simplemente, hace unos días, compré la novela y sin cuarentena alguna me puse con ella. Cuando empecé a leerla, ya no pude soltarla ni un minuto. La leí del tirón, con los ojos bien abiertos, sin saltarme una sola frase, ninguna palabra, porque era evidente que no sobraba ninguna.
Stoner es una novela maravillosa en la que apenas ocurre nada, lo cual maravilla todavía más. Está tan bien escrita que vuelvo una y otra vez sobre sus páginas en busca del enigma que esconde. Y creo que lo voy intuyendo. Intuyo que John Williams era un auténtico genio. Sabía cómo atraparnos con su lenguaje aparentemente sencillo con el que narra una historia aparentemente sencilla. El protagonista, William Stoner, es un tipo normal, que lleva una vida normal, como la del común de los mortales. El autor consigue hacer un héroe de este antihéroe. Stoner es todo lo contrario al arquetipo norteamericano. Su triunfo no es triunfar como allí se entiende, sino vivir una vida que jamás habría imaginado. Y todo gracias a la educación, a la universidad, a los libros, a la literatura, al estudio, al esfuerzo. Todo gracias a una epifanía, a una revelación que este joven campesino, estudiante de la facultad de agricultura, tuvo en una clase de literatura cuando su profesor leyó un soneto de Shakespeare. Ese soneto lo cambió todo. Ahí está la clave del misterio. A Don Quijote los libros le dieron la vida. A William Stoner también. De eso va Stoner, de cómo la literatura nos salva, de cómo la literatura nos da vida. Maravillosa.
«Tú tampoco te escapas, amigo. Para nada. ¿Quién eres tú?¿Un sencillo hombre de campo, como te finges? Oh, no. Tú también estás entre los enfermos, tú eres el soñador, el loco en el mundo de los locos, nuestro Don Quijote del El Medio Oeste sin su Sancho, retozando bajo el cielo azul. Eres lo bastante listo. Pero tienes el mal, la vieja enfermedad» (p.33)
Traducción de Antonio Díez Fernández
Una decepción mayúscula que sentí fue cuando hace cuatro años regalé Stoner a la madre de una compañera de mi hija en la universidad. Ellos me habían regalado aceite y naranjas que agradecí vivamente. Sin embargo, no me llegó ningún signo de maravilla ante la lectura, si es que la habían hecho, ni ninguna palabra de mención a la misma cuando me encontré con ella dos años después, pero creo que si me hubieran regalado un prodigio como este no lo habría olvidado. Regalar libros es la peor de las causas. Tengo que volverla a leer y no pasará mucho tiempo antes de que lo haga.
ResponderEliminarSi quieres otra maravilla, si no la has leído, te recomiendo vivamente Kokoro de Natsume Soseki. Saludos.
Hola Joselu, sí que es arriesgado regalar libros, aunque con “Stoner” ibas sobre seguro. No creo que la haya leído y cuando lo haga, si lo hace, seguramente te lo agradecerá, y si no lo hace, pues ella se lo pierde.
EliminarYo te agradezco de antemano el regalo en forma de recomendación, pues esta misma tarde he comprado “Kokoro” de Soseki. No he leído nada de este autor y mira qué casualidad que lo llevo unas semanas rondando por mi cabeza. Incluso estuve a punto de comprar “Botchan” pero finalmente no lo hice. Se ve que estaba esperando “Kokoro”. Estoy deseando leerlo.
Un abrazo.
Pues yo tampoco sé dónde leí acerca de este libro, pero el caso es que al leerte, me sonaba y lo tengo en lista desde enero de este año.
ResponderEliminarGracias por haberlo refrescado en mi lista. Con las cosas que dices de él, imposible resistirme.
Un beso.
Pues si todavía no lo has leído hazle un hueco en cuanto puedas porque estoy seguro de que lo vas a disfrutar, y más tú, que adoras la literatura norteamericana.
EliminarAl parecer John Williams fue tapado por la famosa Generación Beat. “Stoner”, publicada en 1965 es todo lo contrario a la filosofía de los sesenta. Hasta Vila-Matas dice que no se explica cómo tardamos tanto en descubrir una obra maestra como “Stoner”. Es evidente que se miraba para otro lado.
Un abrazo.
Me la han recomendado mil veces, pero no la he leído. Sería buen momento, porque me pide el cuerpo lecturas intimistas y sencillas sobre personas normales, sin pirotecnia ni histrionismo. Espero que hayas tenido un verano reparador, Juan Carlos y con muchas o al menos buenas lecturas.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola Gerardo, te digo cómo a Rosa, que es una suerte que todavía no la hayas leído. Apuntando muy alto, es como si mañana escucharas por primera vez “Stairway to Heaven”.
EliminarHa sido un buen verano a pesar de todo. De buenas lecturas, no muchas, pero de esa que dejan huella.
Me alegro de leerte y espero que también hayas tenido un buen verano.
Un abrazo.
ResponderEliminar¡Hola! No hay nada como el descubrimiento de un autor que te transmite y consigue hacerte vibrar con su lectura y tú, con esta novela lo has encontrado. Si te soy sincera, conocía Stoner de haberlo visto por al biblio, pero desconocía que fuese tan bueno. Así que me has dejado intrigada y con ganas de leerlo porque a veces, esos libros en los que parece que no sucede nada, transmiten muchas cosas (como sucede con la literatura oriental y la forma pausada que tienen los orientales de narrar, pausada, lenta, con descripciones pormenorizadas de cada momento del día. A mi me gustan
Besos
Es cierto, descubrir un autor que te sorprenda es fantástico. Yo había leído que “Stoner” era muy buena, pero tampoco hacían mucho caso, hasta que he comprobado que los que lo decían estaban en lo cierto. Es más que buena. Y lo más extraño es que su autor estaba escondido. Incluso es extraño que “Stoner” lo publicara una editorial pequeña y para mi desconocida, cómo es “Baile del sol”. Menudo bombazo para un editor.
EliminarEn “Stoner” parece que no pasa nada, pero evidentemente pasan muchas cosas. En fin, si vuelves a ver la novela por la biblioteca (si es que nos dejan entrar de nuevo) te recomiendo que te la lleves a casa.
Un abrazo.
¡Hola de nuevo! pues sí me has picado con este libro, jeje. Y como yo estoy dentro de ella todos los días (trabajo en una biblioteca pública, a eso me refería), miraré (en la mía tampoco dejamos de momento entrar a los usuarios, pero tal y como están las cosas pandémicas, lo prefiero porque así vamos a trabajar sintiéndonos más seguros y damos el servicio a los usuarios
EliminarOtro abrazo para ti también
Debe ser fantástico trabajar en una biblioteca. Es verdad que en estos momentos estaréis más seguros sin usuarios pululando por ahí. En mi biblioteca, tanto el préstamo de libro físico como el digital están funcionando a las mil maravillas, aunque yo echo de menos poder entrar y toquetear los libros. Esperemos que llegue pronto el momento en qué reabran las bibliotecas de manera presencial. Será señal de que vamos avanzando hacia la vieja normalidad, que es la que creo que todos añoramos.
EliminarEspero que disfrutes de “Stoner”.
Un abrazo.
Aquí estoy otra vez (¡mira que soy plasta!!). Sí, trabajar en una biblio era un sueño para mí y después de años trabajando en mi profesión de veterinaria (que también me gustaba pero era muy estresante y con sueldos malísimos, etc), decidí ponerme a estudiar para sacar una plaza fija, con un sueldo fijo y la saqué. Ahora trabajo rodeada de libros, pelis y series, es genial.
EliminarEn mi biblioteca creo que también está funcionando el préstamo muy bien tanto del físico como del electrónico, aunque los bibliotecarios también echamos de menos el trabajo de antes, ver a usuarios pululando entre las estanterías pidiéndote recomendaciones, pararte a charlar un rato sobre un libro con alguien, en fin, a ver si hubiera suerte y en un tiempo todo vuelve a la normalidad
ResponderEliminarHola.
No conocía el libro y por el momento no creo que lo lea, tengo demasiados pendientes, pero gracias por la reseña.
Nos leemos.