jueves, 2 de noviembre de 2017

Ciclo perfiles: Enrique Vila-Matas. Episodio I


Durante dos días disfruto en vivo y en directo de uno de mis escritores favoritos: Enrique Vila-Matas. Este seminario lo organiza el Centro de Documentación y Estudios de Arte Contemporáneo (CENDEAC), un centro que intenta (y lo consigue) dar vida al arte en la ciudad de Murcia. Es la primera vez que asisto a unas conferencias sobre su obra, con la tremenda suerte de que el propio Vila-Matas es uno de los conferenciantes.
El primer día llego tarde al auditorio (muy vanguardista), con la presentación de los ponentes ya comenzada. La primera conferencia de la tarde es de Miguel Ángel Hernández Navarro y se titula “La parte del espectador: arte y experiencia estética en la literatura de Enrique Vila-Matas”. Miguel Ángel Hernández es profesor de Historia del Arte en la Universidad de Murcia. Además ha publicado con la editorial Anagrama Intento de escapada y El instante de peligro (Finalista del Premio Herralde), dos estupendas novelas en las que el mundo del arte está en el centro de la trama.


                             F.Castro Flórez y M.A. Hernández Navarro (Vila-Matas de espaldas)

Comienza la conferencia. Enrique Vila-Matas está sentado en primera fila y escucha atentamente al conferenciante que habla de la relación entre arte y literatura. Sostiene que Vila-Matas tiene escrita una obra de arte que a su vez es un museo. En sus novelas se representa el ideal del artista moderno.
Analiza elementos que relacionan arte y literatura como tema o procedimientos, elementos que traspasan la obra de Vila-Matas. En sus novelas hay una atmósfera artística, son textos en los que se respira arte, un arte que a su vez impregna el proceso de escritura. Cita al crítico Pozuelo Yvancos quien se refiere a la “novela haciéndose”, en el sentido de que el proceso de escritura es la propia novela. Señala Miguel Ángel Hernández que el arte de vanguardia que aparece en la obra de Vila-Matas es inseparable de su forma. Los temas que aborda son los mismos que los de los artistas, por eso es una obra muy importante para los artistas. “Vila-Matas es un escritor de escritores, pero también es un escritor de artistas”.
Continúa diciendo que la literatura de Vila-Matas produce conocimiento sobre la obra de arte, porque la activa y la pone en movimiento. Es ahí donde esa obra actúa como museo. Es más, en las novelas del escritor catalán el arte sale del museo y se convierte en vida. Esta es la clave, pues es lo que hace que la obra de arte acabe funcionando. Esta es la principal diferencia entre el arte en las novelas de Vila-Matas y el arte en los críticos e historiadores de arte. Lo dice Miguel Ángel Hernández, que es uno de ellos (crítico e historiador del arte), aunque también intenta traspasar esa frontera a través de la literatura para colocarse al otro lado, al lado de Vila-Matas, quien se acerca al arte no como un experto, sino como un espectador que nos ofrece una mirada inesperada.

Habla de la novela-ensayo Kassel no invita a la lógica, dice que es una performance en la que el propio Enrique Vila- Matas, escribiendo en el restaurante chino, se convierte en una obra más de La documenta. El escritor lleva la exposición al libro convirtiéndolo en un museo. Vila-Matas experimentó Kassel mejor que nadie, tanto es así que la comisaria de la exposición dijo después de la publicación de Kassel no invita a la lógica que era la mejor reseña que se había escrito sobre la exposición, ya que esta obra llegaba a donde las reseñas de los críticos no lo hacían.
Continúa diciendo que esto ocurre con toda su obra. Porque Vila-Matas es un espectador, un apasionado, un entusiasta del arte, de la vanguardia, una fascinación que supera a la de los propios artísticas o críticos. En este sentido, Enrique Vila-Matas da a la obra de arte una pasión y un aliento que la hace funcionar. En Kassel no invita a la lógica, el arte tiene sentido, funciona, se mueve. Los personajes salen transformados por el arte, modificando su conducta en el mundo real. Esto se contrapone a la crítica literaria y a la historia del arte ya que aquí se pierde relación con la experiencia que la obra de arte supone para el espectador. La obra está muerta. El historiador del arte, como crítico, la sube a la mesa de la autopsia y la analiza, pero no la deja funcionar. Enrique Vila- Matas por el contrario, la activa, activa el arte en su terreno y lo vivifica. Por eso, sus novelas se convierten en museos que reconectan el arte con la vida, al tiempo que sacan las obras de arte del propio museo en el que se encuentran.
Apunta Miguel Ángel Hernández que la obra de Vila-Matas sirve a los historiadores del arte para ver el arte de otro modo, para verlo en un movimiento continuo. Convierte la escritura en un laboratorio de pruebas para el arte y para la propia escritura, de modo que “el arte parece funcionar como si realmente funcionase alguna vez en la vida”. Vila-Matas se toma el arte más en serio que los propios artistas, ya que los personajes de sus novelas sí que se lo toman en serio. El conferenciante va más allá al afirmar que la obra de Vila Matas va por delante de los artistas, porque en ella muestra su funcionamiento, porque muestra el camino.

Vila-Matas rompe las fronteras entre el arte y la vida, los límites entre realidad y ficción. Arte, literatura y vida es al final el mismo escenario. Ese es el objetivo de la vanguardia, y cita de nuevo a Pozuelo Yvancos, quien habla de que la obra de Vila-Matas es vanguardista en este sentido, en el de romper fronteras. Continúa Miguel Ángel Hernández comentando que “la obra de Vila-Matas es una obra desquiciada”, en el mejor sentido de la palabra, ya que escribe desde lo inesperado, desde donde nadie mira, sacando a los personajes y a la trama de sus rutinas, de sus quicios. Sólo así funciona como museo, un museo de palabras, sin imágenes. Lo importante en Vila-Matas es el relato, contar lo que ha visto, una vida maravillosa. En su obra está la pulsión por contar ese mundo que está en otro lugar.

Termina Miguel Ángel Hernández con estas palabras: “La obra de Enrique Vila-Matas es una obra de arte, donde el arte moviliza al arte, lo devuelve a la vida. Vida, vanguardia, locura de lo inesperado”.

Aplausos. Apenas me da tiempo a asimilar las interesantes apreciaciones de Miguel Ángel Hernández cuando comienza la segunda de las conferencias. La imparte Fernando Castro Flórez y se titula “A Murcia se va por ir. (Cosas que aprendí de Chet Baker gracias a Vila-Matas)". De repente comienza un torbellino de erudición sobre la vida y la obra de Vila-Matas que me impide tomar notas. Es imposible hacerlo. De modo que me centro en las palabras de Castro Flórez (y en las imágenes que proyecta) que analiza de la obra de Vila-Matas no sólo desde el arte, sino (sobre todo), desde la literatura y la vida del propio escritor como elementos indisolubles. Pero de esta conferencia hablaré (escribiré) en una próxima entrada, si es que consigo darle forma a esas dos horas de impresionante inmersión vilamatiana.


 







2 comentarios:

  1. Muy interesante. Espero las siguientes entradas. Saludos.

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    1. Fueron unas jornadas estupendas. Dos apasionados (y eruditos) de Vila-Matas hablando de su obra delante del propio Vila-Matas. Y con el escritor en plena forma. Disfruté mucho. En este somero resumen apenas si me acerco a lo que allí se comentó.
      Un abrazo

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