domingo, 20 de marzo de 2022

"Solaris", de Stanislav Lem

«No tenemos necesidad de otros mundos. Un solo mundo, nuestro mundo nos basta, pero no nos gusta cómo es. Buscamos una imagen ideal de nuestro propio mundo, partimos en busca de un planeta, de una civilización superior a la nuestra, pero desarrollada con un prototipo: nuestro pasado primitivo […] ¡Se ha establecido el contacto! El microscopio ya puede mostrarnos nuestra horrible fealdad, nuestra locura, nuestra vergüenza» (p.88)

Solaris llevaba muchísimos años esperando en mi biblioteca. Me hice con él en una época en que me dio por la literatura del tipo Un mundo feliz y 1984. El siguiente en la lista era Solaris. Sin embargo, el libro de Stanislav Lem quedó aparcado, aunque no olvidado, hasta mejor momento. Y el momento llegó cuando Rosa Montero me abrió una ventana hacia el futuro con Lágrimas en la lluvia.  

Solaris es un planeta que gira en torno a dos soles, uno rojo y otro azul. Está cubierto de un inmenso océano gelatinoso –recuerda a un enorme cerebro– que parece tener algún tipo de inteligencia. Las descripciones que hace el autor de Solaris son pura poesía. Juega con sus asombrosas formas maleables. Los científicos, fascinados, llevan décadas estudiándolo sin encontrar resultados. «Se obstinó en afirmar que el océano vivo no desdeñaba en modo alguno a los hombres, pero que no había notado que estaba allí, como un elefante no ve ni siente las hormigas que pasean por su lomo» (p.195)

El psicólogo Kris Kelvin, narrador de la historia en primera persona, llega a la estación espacial de Solaris para averiguar qué está pasando. Kris se encuentra a dos científicos al borde de la locura, Snaut y Sartorius, cuyo rostro enjuto recuerda a Don Quijote al narrador (la mención suma enteros). Sufren apariciones de personas de su pasado unidas a un fuerte sentimiento de culpa. Un tercero, Gibarian no lo ha soportado y se ha quitado de en medio. Esos monstruos no son otros que los que llevan dentro los protagonistas, los que todos llevamos dentro. Kelvin estudia la literatura científica y pseudocientífica sobre Solaris (hay una gran biblioteca en la estación), intentando averiguar la naturaleza de esas visiones fantasmales. También Kelvin tiene una aparición de su pasado, su mujer Harey, quien se suicidó tras su separación. La historia de amor entre ellos es extraordinaria –Romeo y Julieta también tiene su referencia–, tanto que en las dos adaptaciones cinematográficas—la de Tarkovsky del 72, y en la de Sorderbergh en 2002—este tema lo ocupa prácticamente todo. Sin embargo, en la novela es uno más de los muchos que cristalizan en la estación espacial de Solaris.

El viaje a Solaris es al tiempo un viaje al interior de uno mismo. «Tal vez valga la pena quedarse. Sin duda no aprenderemos de él, pero sí a cerca de nosotros» (p.93) le dice Snaut a Kris Kelvin. Solaris es una inquietante novela de suspense, una fábula filosófica sobre la incapacidad del conocimiento científico y sobre la límites de la compresión humana. Solaris es una obra maestra de la ciencia ficción. Es una novela llena de intriga e ingenio, por momentos una obra de terror que suscita un escalofrío. Es también una historia de amor desgarrador. 

Intuía que la lectura de Solaris no iba a ser una lectura más, y efectivamente, así ha sido. Su lectura produce una agradable sensación de incomodidad, una inquietud fascinadora que atrapa de tal manera que uno ya no quiere regresar a la Tierra. 

Stanislav Lem ha sido un grandísimo descubrimiento. Para seguir su estela. 


Traducción de Matilde Horne y F.A.

                                                            David Bowie. Space Oddity

4 comentarios:

  1. Pues al igual que tú lo tengo en mi estante de pendientes hace muchos años. Cada vez que leo algo sobre él, me apetece leerlo, pero vienen otras cosas y se va quedando atrás. Como se está quedando atrás mi intención de leer Lágrimas en la lluvia y seguir con la trilogía. A ver si de esta lo consigo, aunque no prometo nada.
    Eso de los fantasmas que todos llevamos dentro es una gran verdad. Fantasmas con los que tenemos sensación de culpa ¿Y quién no tiene alguna deuda que saldar con todos los que se fueron?
    Un beso.

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    1. Lo de hacer planes con las lecturas (y con otras muchas cosas) lo eliminé hace tiempo porque no había manera de cumplirlos. Ahora mi único plan es que no hay plan y elijo la lectura que se pone por medio en ese momento. Eso me pasó con "Solaris", que por casualidad se puso en mi camino, cosa que agradezco (al destino al azar o a quien sea) porque disfrutado mucho con ella. Tiene mucho nivel.
      Un abrazo.

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  2. Acabo de leerla hace unos meses, escalofriante y a la vez dulce, una obra que te lleva a pensar. De las pelis sólo escuché que la antigua es un poco mejor, será cosa de ver ambas versiones, un saludo

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    1. Efectivamente, la primera, a pesar de la época (es del 72) creo que es mejor porque se acerca más a los temas de la novela, con la carga filosófica que tiene. Dura casi tres horas, pero te deja hipnotizado con esas imágenes que hoy nos parecen tan lejanas. La segunda (de 2002) no está mal, aunque se centra casi exclusivamente en la historia de amor cósmico, y cambia algunos elementos de la novela, como el personaje de Sartorius, que en esta caso es una mujer, y sobre todo el final, que es distinto, digamos que más comercial.
      Un abrazo.

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