jueves, 15 de diciembre de 2016

Doctor Pasavento, de Enrique Vila-Matas



“Doctor Pasavento” de Enrique Vila-Matas es todo un homenaje a la literatura, un libro en el que el lector se da un baño de letras metiéndose en la piel de un escritor italiano de cierto éxito afincado en Barcelona que, cuando viaja a Sevilla para dar una conferencia sobre “realidad y ficción” junto a Bernardo Atxaga, elige desaparecer, quitarse de la circulación, como en su momento hiciera Agatha Christie, que desapareció once días durante los cuales todo el mundo la anduvo buscando.
El escritor italiano se transforma en el doctor Pasavento y se marcha a Nápoles sin dar explicaciones y sin decírselo a nadie. Una vez allí, se encierra en la habitación de un hotel para leer, reflexionar y escribir sobre “la soledad, la locura, la libertad. Y también la impostura, la idea de viajar y perder países, la muerte, la desaparición, el abismo. Y la bella infelicidad”. Este encierro lo rompe con paseos por las bulliciosas calles de Nápoles, “ y empecé a parecerme a esos vagabundos que patean varias veces al día toda una ciudad entera y van describiendo, con sus errantes pasos círculos concéntricos alrededor de sí mismos `[…] Lo que en realidad hacemos cuando caminamos por una ciudad es pensar”.
En realidad, lo que está haciendo el doctor Pasavento es imitar a Robert Walser, un escritor suizo de principios del siglo XX que fue autor de grandes obras como “Jacob von Gunten” o “Los hermanos Tanner”, muy admiradas por Franz Kafka o Walter Benjamin.
Robert Walser dejó escrito:
“Si alguna vez una mano, una oportunidad, una ola me levantase, y me llevase hacia lo alto, allí donde impera el poder y el prestigio, haría pedazo las circunstancias que me hubieran llevado hasta allí, y me arrojaría yo mismo hacia abajo, hacia las ínfimas e insignificantes tinieblas. Sólo en las regiones inferiores consigo respirar”. 
Eso es lo que pretende hacer el protagonista de la novela de Vila-Matas, respirar en las regiones inferiores.
Pasa el tiempo y se va imponiendo la triste realidad del doctor Pasavento: ha desaparecido pero nadie le busca, nadie piensa en él. De modo que, en vez de rendirse y regresar a Barcelona, da una nueva vuelta de tuerca a su plan y decide convertirse en su héroe moral, desapareciendo por completo en el manicomio de Herisau en Suiza, lugar en el que Walser pasó, de manera voluntaria, los últimos años de su vida. Una vez allí el doctor Pasavento escribe:
“Día tras día, no dejo de corroborar estas intuiciones de la misma forma que también confirmo una vez más que cuando se está solo mucho tiempo, cuando se ha acostumbrado uno a estar solo, cuando se ha adiestrado a estar uno solo con su Soledad, se descubren cada vez más cosas por todas partes, donde para los demás no hay nada”.

Eso es la novela, eso es “Doctor Pasavento”, una obra que habla de la vida a través de la literatura, un original viaje hacia la nada en el que el protagonista siempre está acompañado en su Soledad por escritores como Sebald, Cervantes, Sterne, Svevo, Saint-Exupéry, la hermanas Brönte, Kafka, Pynchon, Salinger, Banville y otros muchos, pero sobre todo, siempre le acompaña Robert Walser, pues en realidad, la novela es una especie de biografía encubierta del escritor suizo.
Leer “Doctor Pasavento” es descubrir muchas de esas cosas que los demás no ven. Es pues, una novela de descubrimiento, un hilo de oro que, una vez encontrado, no puedes dejar de de seguir,  incluso cuando has terminado su lectura.
Y es lo que hice, y lo que intento hacer, seguir el hilo de oro.
Imprescindible, “Doctor Pasavento”.
Imprescindible, Enrique Vila-Matas.
Documental: Imprescindibles. Extraña forma de vida. Retrato literario (Enrique Vila-Matas)





1 comentario:

  1. Tu interesante reseña sobre "Dr. Pasavento" de Vilá-Matas me ha hecho recordar la lectura de esta novela que como casi todas las que he leído de este autor me parece una literatura excelente de un estilo nada común entre nosotros.
    Leyendo tu reseña me topo con el nombre del escritor Robert Walser, escritor maldito en vida que actualmente se ha convertido en autor de culto. Vargas Llosa lo cita como lectura imprescindible en cuantas entrevistas le hacen, Rosa Montero en "La loca de la casa" le dedica un buen puñado de páginas, la novel y jovencísima Gabriela Ybarra en su novela "El Comensal" habla de uno de sus títulos: "El paseo", e incluso, hasta la mismísima reina Leticia en su deambular por la Feria del Libro de Madrid -dicen las crónicas- adquirió, entre otros, algún título de Robert Walser. Es evidente que el escritor suizo, ignorado en su tiempo, se ha convertido en prototipo intemporal de los Bartleby y personificación de la soledad e invisibilidad que le suceden al Dr. Pasavento entre otros.
    Vilá-Matas me gusta porque su lectura es siempre un constante aprender y aprender.
    Muchas gracias por tu reseña, Juan Carlos. Me has hecho recordar cosas que tenía allá en lo profundo de mi memoria.
    Un fuerte abrazo

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