martes, 25 de octubre de 2016

Rey lobo, de Juan Eslava Galán




He terminado de leer una novela histórica, un género poco reconocido entre la crítica pero muy popular entre los lectores. Historia y Literatura  juntas, espalda con espalda. La escritura como herramienta. La primera utiliza una metodología científica para escribir un relato que se aproxime a la realidad de una época determinada. La segunda, las herramientas propias de la novela para construir un artefacto que presente visos de verosimilitud y consiga atrapar al lector. En la llamada novela histórica la frontera es difusa. Muchos novelistas construyen relatos que se sitúan en el pasado, y es aquí donde el trabajo de documentación previo, es decir, el trabajo propio del historiador, ha de ser riguroso. Si no lo es, se pueden dar situaciones desagradables como le ha sucedido a Elvira Navarro con su última novela.
Se han escrito grandes novelas históricas. Todos tenemos en mente “Memorias de Adriano” de Margarite Yourcenar,  “El nombre de la rosa” de Umberto Eco o “Sinuhé el egipcio” de Mika Waltari. En ellas se aúna el enorme talento literario con una cuidada reconstrucción de la época. Siempre con licencias, claro. En realidad, son grandes novelas. Sin el adjetivo.
En España hay muchos novelistas que utilizan la Historia para construir sus tramas. Santiago Posteguillo, Lorenzo Silva, Javier Cercas, Arturo Pérez Reverte, Matilde Asensi, Ildefonso Falcone, Julia Navarro, María Dueñas y un largo etcétera. Todos, en mayor o menor medida, han escrito buenas novelas, en las que los lectores pueden viajar, a trevés de los ojos de los personajes, a la Roma de Trajano, al Madrid de Velázquez, a la Barcelona medieval, o a La España de los Iberos. Este último es el caso de “Rey Lobo”, de Juan Eslava Galán.
Es un libro que compré hace unos años y que no había leído. Alguna vez lo tuve entre mis manos pero nunca llegaba demasiado lejos y regresaba al lugar de la estantería del que había salido. Pensaba que quedaría en el rincón de los libros no leídos, pero hace un par de días, sin saber muy bien por qué, lo rescaté y comencé a leer. El cuerpo me pedía novela histórica, me pedía viajar a la España prerromana, de manera que comencé a leer y antes de que me diera cuenta había llegado al final.
Juan Eslava Galán escribe una novela sencilla, una novela del tipo bestseller como él mismo las llama, con una estructura lineal y unos personajes bien contrastados. Los ingredientes: la venganza, la lealtad, el amor, los celos, la violencia, el perdón, la amistad...
No es una obra maestra pero se deja leer, es entretenida y emocionante. Pero lo más interesante de “Rey lobo” es el contexto histórico. Pocos autores se han atrevido con el mundo de los Iberos. Y ese es el mérito de Juan Eslava Galán, que nos acerca hasta los siglos V y IV  antes de Cristo, cuando  Artajerjes, el Gran Rey, domina Imperio Persa;  mientras, en el Mediterráneo, griegos y cartagineses luchan por el control del comercio. Las colonias griegas de Sicilia, la Magna Grecia,  son escenario de las batallas entre ambos pueblos. Los mercenarios tiene trabajo. Y eso es Zumel, el protagonista de Rey Lobo, un mercenario ibero que decide buscar gloria y riqueza en la guerra. Y lo que encuentra es dolor y miseria. Sus compañeros de batalla mueren. Incluso su jefe Cofrutes es asesinado. La devotio, una ley ibera, le obliga a vengarlo o a morir con él. Sin embargo decide regresar a su tierra, a Zubión, a comenzar una nueva vida lejos de la guerra. Han pasado veinte años desde que se fue y todo ha cambiado en su pueblo. Zumel tendrá que aprender a vivir de nuevo y cargar con el pesado fardo de la culpa por no haber vengado a su maestro.
Recomendable.





Aquí dejo el enlace de la entrevista que le hicieron a Juan Eslava Galán el 14 de marzo de 2010 en el programa de radio Ser Historia con motivo de la presentación de la novela. Muy interesante.
https://www.ivoox.com/232742

1 comentario:

  1. Solo he leído de este autor "Señorita", me gustó mucho. Este que nos traes me resulta muy apetecible.
    Un beso

    ResponderEliminar