domingo, 9 de octubre de 2016

Juventud, de J.M. Coetzee


En “Juventud”, J.M. Coetzee traza una autobiografía de unos años decisivos en su vida, los años en los que decide ser escritor.
 La historia, escrita por un narrador omnisciente, se sitúa a finales de los años cincuenta en Ciudad del Cabo, con el trasfondo de la segregación racial. Coetzee tiene diecinueve años y quiere ser independiente. Estudia matemáticas en la universidad y trabaja en una biblioteca por las noches. Coetzee es blanco y no está de acuerdo con el apartheid, aunque tampoco es un activista. Lo único que quiere es ser artista. Quiere ser escritor. Y escribe un diario que le va a costar la separación de una chica, de Jaqueline, que no puede resistir la tentación de leerlo y se encuentra con algo inesperado. Escribe Coetzee:
“La cuestión de qué debería tener entrada en un diario y ser guardado para siempre afecta al corazón de todo lo que escribe. Si tiene que censurarse la expresión de emociones innobles—el resentimiento ante la invasión de su apartamento o la vergüenza ante sus errores como amante—,¿Cómo van a transfigurarse nunca tales emociones y convertirse en poesía? Además, ¿quién dice que los pensamientos que escribe en su diario son sus pensamientos verdaderos?¿Quién dice que mientras mueve el bolígrafo está siendo en todo momento él mismo de verdad?Puede que en un momento sea él y en otro momento esté inventando. ¿Cómo puede estar seguro?¿Por qué tendría que querer estarlo?”
En una de las últimas conversaciones con Jaqueline, ésta le recomienda ir a terapia porque lo ve siempre triste y taciturno, enfrascado en el estudio, la lectura y la escritura.
“—Me lo pensaré—réplica él. A estas alturas ya sabe que no debe contradecirla.
En realidad no iría a terapia ni en sueños. La meta de la terapia es hacerte feliz. ¿Qué sentido tiene? La gente feliz no es interesante. Mejor aceptar la carga de infelicidad e intentar transformarla en algo que valga la pena, poesía, música o pintura: es lo que él cree”.
Coetzee se traslada a Londres a principios de los sesenta para trabajar como matemático de IBM en la programación de ordenadores. Ha salido de Sudáfrica donde la población negra comienza a sublevarse contra la brutalidad del sistema racista sudafricano  . Es en Londres donde le comunican que ha obtenido una beca para hacer los estudios de posgrado, y decide hacerlos "in absentis”, pero no sobre las matemáticas que es lo suyo, sino sobre literatura. Es entonces cuando, en su tiempo libre se encierra en la biblioteca del British Museum para leer la obra de Ford Madox Ford a quien considera uno de los escritores más grandes. También comienza a escribir poesía pero pronto se percata de que no tiene nivel suficiente y se va trasladando a la prosa. Coetzee quiere llevar la vida de T.S. Eliot, de Wallace Stevens o de Franz Kafka, vidas tranquilas y grises, frente a las de románticos como Poe, Wilde o Rimbaud. O frente a la vida de personajes como Hemingway o Scott Fitzgerald. “El opio y el alcohol no son para él, le asustan demasiado los efectos que podrían tener en su salud [...] T.S. Elliot trabaja en un banco. Wallace Stevens y Franz Kafka en una compañía de seguros. A su modo particular, Eliot, Stevens y Kafka sufrieron tanto como Poe o Rimbaud. No tiene nada de deshonroso optar por seguir a Elliot, Stevens y Kafka. Él ha optado por llevar un traje oscuro como ellos, llevarlo como si fuese una camisa en llamas, sin explotar a nadie, sin timar a nadie, pagando a su paso. En la época romántica los artistas enloquecían a escala desmesurada. La locura manaba de ellos en ríos de versos delirantes o grandes goterones de pintura, y esa época ha terminado: la locura de él, si es que su destino ha de ser el de padecer locura, será diferente: tranquila, discreta. Se sentará en un rincón, tenso y encorvado, como el hombre de la toga del grabado de Durero, esperando pacientemente a que acabe su temporada en el infierno. Y cuando haya pasado será más fuerte por haber resistido”.








1 comentario:

  1. Creo que este libro es de los que me gustan a mí, con los que uno puede acercarse a ese mundo del artista y conocerlo un poco más. Si te gustan este tipo de libros, te recomiendo Cartas a Theo, de Vincent Van Gogh, es un libro maravilloso. ¡Saludos y nos leemos!

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